Del amor y otros demonios...
Estamos aquí por uno de esos desconcertantes misterios maravillosos del alma humana contra los que se estrellan la razón y la intuición.
Estamos hablando del amor, de esa llama repentina que se coloca ardiendo e invadiendo el corazón. A veces de manera abrupta otras sin notarlo...
El amor es la poesía de la vida, el sentimiento más vital que existe. No hay modelos, ni procesos, ni enseñanzas; se presenta de golpe, te invade y aprendes a deleitarte de la belleza de este mundo con infinitas sensibilidades.
El buen amor se vive porque se quiere, sin presiones ni contraprestaciones, se vive libre, lleno de confianza y de respeto entre las personas amadas. El amor es así, infinito, mágico, inesperado…para siempre. Si nos amamos sentimos la necesidad de mimar nuestra fragilidad hasta transformarla en una fortaleza; porque es ahí donde se ve la belleza, en las imperfecciones que nos hacen especiales; para luego adivinar y saber que el lugar más hermoso donde estamos, somos nosotros mismos.
Estamos aquí para tomar conciencia. Vamos a crear un hogar, a dar un paso importante en nuestras vidas. Es la hora del combate. Ya no vale echarse hacia atrás. Vamos a practicar la vida íntima todos los días, con mucha generosidad y pocas recriminaciones. A terminar todos los pensamientos, todas las frases y todas las acciones; la vaguedad no puede existir en nuestras vidas.
Hagamos juntos el viaje, con nuestros recuerdos, deseos y abrazos. Busquemos en nuestro interior el espíritu bueno del amor y hagamos que todos los días sean especiales; con la cara de felicidad con que la vida nos premia, porque somos capaces de demostrarle a nuestro destino el apego que nos tenemos.
Es la esfera del tiempo que marca vuestras vidas. Nuestro destino somos nosotros. Fracción de un segundo cuando nos buscamos en un beso y nos encontramos. Mientras tanto, planetas y estrellas se cruzan y de reojo se miran y marcan la buena luz de un maravilloso destino.
Hay que ser perspicaces en el combate hacia la vida deseada. Tener la inteligencia iluminada para luchar con fervor, humildad y perseverancia. Amor, deseo, pasión, alma, corazón, locura… todo es perfecto si se comparte. Necesitamos movernos con facilidad por los pliegues que crea el amor. Nos hemos encontrado en el camino cierto de lo incierto y con el gozo de llamarnos Mónica o Miguel, al lado de un amor que camina por el sendero de la luz y de los colores.
Nuestra vida necesita de música y caricias y abrazos, para que cada vez que pensemos en nosotros, aparezca una sonrisa y esa mirada que nos hace felices al ver al lado y sentirnos acompañados.


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