El Dolor en la Transformación...
LEl cambio/transformación implica un desprenderse de algo, un romper que en la mayoría de los casos nos va a conllevar a algún tipo de dolor. Algo se desprende. Nos duele cambiar e implica modelar, recomponer nuestro interior para que pueda surgir lo nuevo, nuestra nueva versión.
Cuando te centras en "el para qué", que supera todo lo demás, el dolor no es dolor, es un trámite necesario que sabes que pasa y que queda transcendido por la alegría de la consecución del acto de transformación.
Lo más importante es la actitud, el enfoque. El alma que pones en el momento. Si además, te das cuenta que todo tu SER te empuja y acompaña a animarte en el esfuerzo, tendrás mucho conseguido. Solo faltará tu voluntad y convencimiento.
Si por el contrario, te centras en el dolor si te paras ahí, es cuando te resulta más difícil de transcender la vivencia en positivo y entras en sufrimiento, te estancas, dejas de oírte, dejas de priorizar tu fin, para quedarte en ese como que se te hace grande y eterno.
Respira, empuja, esfuérzate para parir la vida que mereces, que deseas. Rompe lazos, cordones umbilicales. Rómpete a jirones la piel, si hace falta para poder respirar tu nueva vida, por todos los poros de tu nueva piel. Ya verás que los nuevos aires, la calidez del sol, te ayudará a cicatrizar las heridas. Rompe esa cáscara que te oprime y ábrete paso.
El esfuerzo debe partir de ti. Si te das cuenta que el impulso vital te acompaña, te será más fácil. Aprovecha las condiciones positivas que te brinda la vida para que des paso al cambio. Después sentirás la alegría de haberlo conseguido y olvidaras para siempre el dolor.
Focalízate en aprovechar la oportunidad, el aliento que te da la vida. El dolor pasa, el dolor contribuye a que la experiencia sea aún más memorable. Si sientes que tienes que efectuar el cambio es que estás preparado para afrontarlo y trascenderlo, no sin requerir voluntad, esfuerzo, disciplina, tiempo y actitud de superación del dolor.
Una vez transcendida la transformación, aparecerá el disfrute del gozo de la nueva vida, y ya no te acordarás del dolor, más bien lo bendecirás por ayudarte a seguir adelante en el proceso.
No temas pues al dolor en tu proceso de transformación, acepta su compañía ya que en el fondo ha venido a ayudarte.
¿Estás dispuesta a abrazar ese dolor?

A veces los cambios son para bien, y eso puede ser una suerte, es verdad que normalmente los cambios nos sacan de nuestra zona de comfort y son difíciles y hay que poner mucho esfuerzo por lograrlo. Lindo articulo felicitaciones
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