No quería dejarte ir...
No sabía dejar ir.
Le di muchas oportunidades.
A mí me enseñaron a luchar por lo que quería y yo lo amaba y, según mi creencia, renunciar estaba prohibido.
Creo que en el fondo me retiraba muy, muy lento; como para darle tiempo de que se arrepintiera del daño que me hacía.
Sin mirar atrás, me fui poco a poco.
Un paso y luego otro, todos pequeñitos, creyendo que en algún momento me alcanzaría para decirme que había recapacitado y lucharía por nuestra relación.
Me pasó que, después de alejarme un poco, volteé a mirar al lugar donde se quedó y él ya se había ido...
No era amor...
Al menos no por su parte.

Comentarios
Publicar un comentario