Y ME ROMPÍ EN MIL PEDAZOS COMO SI ESTUVIESE HECHA DE CRISTAL...

Y me rompí en mil pedazos como si estuviese hecha de cristal. Como si el haber fingido que soy fuerte me hubiera ido desquebrajando por dentro y ahora, al ser consciente del dolor que sentía, hubiese perdido todo lo que hacía de mí misma un solo yo. Ahora triste, vacía y sola, sabiendo la verdad qué escondía detrás de las sombras del universo que me había creado para vivir mi sueño, para protegerme, entendí el verdadero significado de la palabra dolor. Una palabra que dejó de ser muda para producir un sonido que resultaba aterrador. El dolor ya no son 5 letras, ni siquiera son heridas visibles, dolor son esperanzas enterradas en la tumba de las realidades. Por eso me rompí en mil pedazos, porque la realidad desgarró mi alma y mis sueños quedaron lejos de poder alimentar mis ilusiones. “Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad” -Nadine Stair- Dicen que de ilusiones no se vive, en ocasiones, se muere. Se muere porque te entregas a la fantasía de ese mundo que creas; ese mundo en el que, en un futuro no muy lejano, lo que ahora resulta ser ilusión será realidad. Pero nunca cuentas con las piedras del camino o, si cuentas con ellas, tú pareces mucho más grande y ellas más pequeñas, menos afiladas. Las piedras del camino, los obstáculos que albergas y que forman parte de ti, de tu interior. Sí, son barreras pero muchas veces eres tú misma quien las crea. Porque toda ilusión esconde una cara oscura que no quiere mostrarte, como si se tratara de la otra cara de la propia luna. Hablo de esa parte oscura, esa parte que te atormenta pero que a la vez desconoces, esa parte inconsciente que te ata y te retiene contra tu voluntad. Esa parte de ti que no te deja avanzar. Esa parte que mata, hiere y lastima ante cualquier adversidad. Porque no son solo ilusiones sino sueños y proyectos, futuros inciertos los que quieres hacer realidad pero no serán posible, vagos pensamientos de una vida en común que tantas vecessoñaste y describiste como mundo perfecto y te equivocaste porque de perfecto no tiene nada y ahora arrastras una vida más al vacío. Por eso mata, por eso de ilusiones se muere, porque no siempre las podemos hacer realidad y se trasforman en veneno cuando las apuramos demasiado. Fue en ese momento en el que fui consciente de este hecho, en el que me rompí en mil pedazos y me consumió la ansiedad y tristeza. Me consumió la ansiedad porque el monstruo del miedo vino a visitarme. Pero no era un monstruo cualquiera, era el peor de los monstruos, era el peor de los miedos, era el miedo al fracaso. Y ante él solo podía empezar a temblar. Temblaba porque mi mundo se derrumbaba, porque ya no había un futuro al que mirar. Temblaba porque nada de lo que soñaba, ninguna de mis ilusiones se harían ya realidad. Por eso, me rompí y rota en mil pedazos, como si estuviese hecha de cristal, afilé cada uno de los pedazos que de mí que quedaban y trata de sanar sola, total así estaba destinada a nacer y sobrevivir en éste mundo incierto, lleno de mentiras e hipocresía. Mientras construía mi poderosa arma pensé que era tan disuasoria como para espantar cualquier amenaza. Ya no digamos daño. Pero qué ilusa! Deshecha y rota antes que luchar debía de aprender a sanarme. No es más fuerte el que mejor se defiende sino el que mejor se construye y ante una base sólida camina día a día con paso firme ante lo que se pueda encontrar. Pero, si me rompí en mil pedazos y tenía al gran monstruo del miedo al fracaso enfrente, ¿cómo iba a mostrarme débil en la vida y pedir ayuda para poder sanar?, ¿y si perdía un pedazo más?, ¿y si no era recomponerme lo que necesitaba sino más bien aprender a luchar? ¿y si éste nuevo pedazos dentro mío sería mi salvación? Me rompí, pero he aprendido a unirme de nuevo Sí, me rompí en mil pedazos y tardé en reconocerlo. No era débil, nunca lo he sido, y, sin embargo, yo sola me hice daño al creer en ilusiones tan poco creíbles. Me marqué a fuego que era aquello del fracaso y por qué se convirtió en el rey de mis miedos. Pero no era solo yo, era aquello de el qué dirán si ahora tengo solo miedo, y vale por dos. Valiente no es aquel que lucha sin mirar atrás, sino que es aquel que reconoce sus miedos y a base de conocerlos puede aprender de ellos. Es aquel que pide ayuda para tener armas para conocerlos. Valiente sí, pedí ayuda y por ello soy muy valiente. Con ayuda aprendí que era yo mi propio obstáculo y mi propio límite, porque era yo la que fabricaba mis monstruos. Sí, me rompí en mil pedazos por pretender dar una imagen y así me cree un mundo lleno de ilusiones y sueños, un mundo con un futuro que me era totalmente ajeno. Por mucho que lo deseara o prometiera ser un puente seguro para atravesar el abismo de la incertidumbre. Ahora, y gracias a que aprendí de ello, o lo descubrí recientemente, a poco me iré recomponiendo. Aunque como los jarrones rotos y pegados de nuevo, guardo cicatrices e imperfecciones, sigo siendo yo. Pero un yo nuevo, ahora libre de presiones y sin su mayor miedo, ahora viene el camino más difícil que afrontar. El fracaso solo tiene el significado que tú le aportes. Yo he aprendido de ello y ya no tengo ese miedo. Al menos no ese... Ahora viene la angustia del paso a paso de un camino más difícil que el miedo, ahora hay otra vida, que sólo Dios sabe por qué la puso en mi camino... Hoy por hoy tengo otros miedos más reales y muy importantes, el monstruo al que tanto le temía tenía sus propios planes para quedarse en mi y no dejarme salida de escape, tenía un asiento vip en mi vida y no me di cuenta... Ya las ilusiones no tenían un espacio dentro de mi, ya la realidad hizo su trabajo con un tema tan delicado... ya los miedos y la depresión hicieron su parte del trabajo, trabajo sucio y bajo de llegar al sufrimiento real, ya hoy ese monstruo al que tanto le temía tiene otro rostro, uno angelical y con tanto por experimentar, uno al que tienes más cerca y con menos control y al que dañas tú con tus emociones poco necesarias pero fruto de la realidad que desgarró tu otro yo, esa realidad te llevará a vivir una continuidad que no estaba entre tus planes... Una realidad dolorosa y que ya le encontrarás solución en poco tiempo, unos cuantos meses más, y sólo espero pasen rápido como un abrir y cerrar de ojos, y ya la historia se vea con otros ojos, los ojos de resignación y de colores en días de oscuridad absoluta... Mía Valentina será nuestro nuevo nombre, una nueva identidad para ser feliz de a dos en uno. Ayudará pensar que somos una misma sangre con una tinta negra en el camino que ya aprenderé a borrar por nosotras... Por la felicidad y los días coloridos que nunca debí permitir se opacaran con desafortunados episodios de cuento que nunca debió empezar con tanto cuento... Pero como los grandes cuentos siempre tienen final, me tocará pensar en una próxima redacción de ojos avidriados...

Comentarios

Entradas populares