Tranqui, no pasa nada...
Dicen que amar sin ser amado es como intentar encender una vela con una cerilla apagada. Y la verdad es que no sabemos muy bien por qué lo hacemos, por qué nos empeñamos en hacer un culto por alguien que no nos quiere. Persistimos y resistimos en esos sesgos cognitivos del “si le digo esto puede que”, “si cambio esto es posible que” como si fuéramos a lograr algo con ello.
Sin embargo, el amor no es una máquina expendedora. No basta con poner una moneda y oprimir un botón para obtener aquello que tanto esperamos. A veces, no hay más remedio que dar el paso: matar las falsas esperanzas y dejar de morir en vida por quien camina por otros rumbos y otras compañías...
“He aprendido que no puedo exigir el amor de nadie. Yo solo puedo dar buenas razones para ser querido… Y tener paciencia para que la vida haga el resto”.
-William Shakespeare-


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