Mi gran amor por siempre...
Diles que no somos nada,
diles que somos extraños,
que caminamos en direcciones opuestas.
Diles que soy la tierra mientras tú eres el cielo, que tú eres el ocaso y yo la luna que te sigue.
Diles que tú eres agua y yo aceite,
que jamás podríamos mezclarnos.
¡Miéntele al mundo!
Y cuando oigas mi nombre,
no permitas que tus ojos delaten lo que sientes.
Que nadie sepa que eres mío
y que yo soy tuya.
A solas, vivimos en nuestro secreto:
tú desentrañando mi alma entre líneas,
y yo escribiendo versos que llevan tu nombre oculto.
Tú negándome,
mientras yo te siento tan profundamente mío.
Que nadie descubra lo que somos,
como arena y agua, como dos piezas que encajan lejos de las miradas.
Yo el alma y tú el corazón.
Yo la poeta, tú la musa.
Tú, mi dulce veneno;
yo, tu inevitable maldición...
Te amaré siempre...

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