Incluso en otra vida reconocería tus ojos...
Han sido días llenos de magia en los que parecía que habíamos regresado unos años atrás, cuando nos vimos por primera vez, eras ese amigo al que esperaba contarle mis secretos más personales y más íntimos, siempre amé que tuvieras los consejos más certeros del planeta, y es que aunque ya no me ahogo en un vaso con agua, siempre serás el que con la simpleza de una palabra logre mi calma...
Gracias por ser siempre tú, quisiera poder encontrarte en todas mis vidas, sólo que desearía no separarme de ti en ninguna de ellas... Tenía guardado en el fondo de mi corazón una pequeña y simple frase, que me daba aún miedo soltar y hoy con el abrazo de nuestra despedida salió tan natural y espontáneo que me quedé el camino pensando en eso y es que si... "Te quiero".

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